Discos Chilenos


El gran disco del jazz chileno de toda la historia. El cuarteto del pianista Omar Nahuel grabó el primer long-play completo hecho por una banda consolidada y poderosa. Es el inicio de una época, con Nahuel en el punto más alto de sus capacidades junto a sidemen que sabían lo buenos que eran: Patricio Ramírez (saxo alto), Alfonso Barrios (contrabajo) y Orlando Avendaño (batería).



Nahuel Jazz Quartet (1963)
Santiago Stompers
Al puro estilo dixieland (1974)

El vicedecano del hot jazz siguió en 1974 el ensayo de la Retaguardia Jazz Band. Mientras ella estabainspirada por la música de Nueva Orleáns, los Santiago Stompers proponían "puro estilo dixie", o sea, de la ciudad de Chicago. Aparece en la grabación el legendario trompeta Luis "Huaso" Aránguiz.



Margarita Schmidt
My funny Valentine (1992)
Fue una de las primeras cantantes de jazz en llegar al disco. Lo hizo con el sello Alerce y con los jazzistas que dominaban la escena en los 80. Un set de standards de la era swing y canciones románticas, como en el nombre que escogió para titular su disco.

Luis "Huaso" Aránguiz (1912-1989) La leyenda

Se cuenta que Aránguiz adoptó el pseudónimo de "Huaso" porque vivió gran parte de su niñez en un burdel dirigido por una dama a la que se conocía por "Huasa". Aránguiz se hizo a punta de días solitarios y noches ruidosas. Se inició en la trompeta en 1938, escuchando, como todos los músicos de la época, los solos de Armstrong a través de los viejos discos que lograba conseguir. Fue hombre de la orquesta de Lorenzo Da Costa, pero tras renunciar a ella se volcó directamente hacia la improvisación jazzística caliente, el "hot jazz". "El dixie le brotaba por todos lados. El Huasito era un fenómeno", diría mucho tiempo después el trombonista Jorge Espíndola (colíder de los Santiago Stompers).

En 1941 puso en el escenario del salón Olimpia a uno de los más significativos conjuntos del hot jazz: Los Ases del Ritmo, en cuyas líneas estaban los mejores hombres de la época: Escobar, Woody Wolf (clarinete), Prado (piano), Raúl Salinas (guitarra), Iván Cazabón (contrabajo), Tapia (batería). En 1944 y 1945 fue músico de Los Ases Chilenos del Jazz y fue y volvió de múltiples agrupaciones hot hasta fichar en 1973 en los Santiago Stompers. Tocó con esta banda revival hasta 1978.

Charles "Buddy" Bolden (1877-1931)" El padre del Jazz"

Charles "Buddy" Bolden (6 de septiembre, 1877 – 4 de noviembre, 1931) fue un trompetista de Nueva Orleáns, y es considerado como uno de los padres y fundadores del Jazz.
Siendo muy joven tocó en diversas bandas de música entre 1890 y 1895. En un principio se dedicó a la armónica. Sus cualidades como músico le hacen célebre, y es durante esa época cuando forma parte de un conjunto en el que él mismo toca la trompeta; junto a él Willy Cornish al trombón, Willy Warnes o Frank Lewis al clarinete, Jimmy Jonson al contrabajo y Broca Munford, a la guitarra.
Alrededor del año 1902 fundó su propia banda. En un primer momento lo hizo sin contar con batería, aunque un poco más adelante terminó por integrarla al contar con el percusionista Cornelius Tilman: el resultado que consiguieron con este acontecimiento sería el nacimiento del jazz.
Su estilo refinado le permitió destacar por su inclusión de rags. No está demostrado que tocara improvisaciones, aunque sí fue siempre destacado por su blues de gran diversidad de tonos y ritmo extraordinariamente lento.
Joe "King" Oliver, Freddie Keppard, Bunk Johnson y otros músicos del más temprano Jazz de Nueva Orleans fueron influidos por Buddy Bolden.
Uno de los temas más importantes de Bolden es "Funky Butt", que más adelante sería conocida como "Buddy Bolden's Blues", una versión que realizó como tributo Jelly Roll Morton.
Sidney Bechet escribió y compuso "Buddy Bolden Stomp" en su honor, así como Duke Ellington hiciera en 1957 con su suite "A Drum is a Woman". El trompeta para este tema sería Clark Terry.

Pablo Garrido (1905-1982)"Patrono Chileno del Jazz"

En los años 40 se puede afirmar que Garrido era un hombre de vanguardia, atento a todas aquellas expresiones modernas de la música contemporánea. En 1925 organizó un concierto de música “futurista”, estrenó obras y editó una revista.

Con estos antecedentes podemos abordar entonces al Garrido jazzista, un hombre que durante 20 años realizó una labor única en el campo de la difusión y práctica del jazz en Chile. Su Royal Orchestra que estrenara en 1924 fue producto del ambiente que se vivía en Valparaíso, con salones de baile y el contacto con los marinos norteamericanos que traían las últimas novedades en cuanto a jazz bailado e instrumentos de calidad. Su orquesta se presentó en el Salón Victor y en la confitería Colón de Valparaíso, contando con 3 violines, 3 saxos, 2 trompetas, clarinete, trombón, tuba, banjo, batería y piano; sin duda su referente era el de la famosa orquesta de Paul Whiteman.

Entre 1926 y 1932 Garrido se embarcó en un largo viaje que incluyó el norte de Chile, Sudamérica, Centroamérica y Europa, en el cual tuvo la oportunidad de escuchar la orquesta de Duke Ellington. Con más energía aún, retornó a Chile y se dedicó a crear y dirigir conjuntos de jazz en los cuales él tocaba violín y realizaba los arreglos musicales. Entre 1934 y 1937 tuvo a su cargo la dirección de la orquesta de jazz del Casino de Viña del Mar, ahora con 4 saxos, 2 trompetas, trombón, tuba, contrabajo, guitarra, piano y 2 percusionistas.
Otra faceta importante de Garrido lo constituyó su trabajo como difusor del jazz local a través de inumerables artículos de prensa, en su mayoría entrevistas a músicos nacionales vinculados al jazz. Las “Crónicas de Pablo Garrido” aparecieron todos los jueves en el diario Las Últimas Noticias a partir de 1938, mientras que su “Recuento integral del jazz en Chile” (publicado algo antes en una revista), nos ayuda también a reconstruir esta historia.

Finalmente, como músico académico, Garrido fue el primer compositor docto chileno que se inspiró en las sonoridades del jazz. Su pieza Jazz window (1930) para piano y saxo alto es además la primera obra docta que emplea el saxo alto, mientras que Black fire fue dedicada a su discípulo Carlos Salas, considerado por Garrido como el único violinista del período que dominaba el fraseo jazzístico. Como director, Pablo Garrido organizó y dirigió conciertos de “jazz sinfónico” y de negro spirituals, estrenando el clásico Rapsodia en blue en 1935.

Sin embargo, en forma tan abrupta como misteriosa, Garrido abandonó la actividad jazzística a principios de los años 40, declarando que el jazz no se podía identificar con el espíritu latino y que en Chile dominaban los mistificadores de esta música. A partir de entonces se dedicó a componer música docta, a dictar conferencias y a investigar el folclor chileno. En este último aspecto se destacó la filmación de un documental de la fiesta de La Tirana en 1944, y la publicación de su libro Historial de la cueca, donde explica el origen africano de nuestro baile nacional. De ahí deriva el aprecio que tienen por Garrido los folcloristas chilenos, del mismo modo que los amantes del jazz lo reconocemos como nuestro patrono.

Jazz Chileno



La Retaguardia: Desde muy atrás

Después de que la Santiago Jazz Band bajara la cortina, el taller que el tubista Domingo Santa Cruz lideraba con jóvenes aficionados tomó forma tal que se convirtió en un grupo. Era 1958 y lo encabezaban el clarinetista Roberto Millar y el pianista Antonio Campusano, actual director de la Retaguardia Jazz Band. Mucho más experimentado y si banda donde tocar, Santa Cruz se convirtió entonces en el motor de la agrupación naciente y se consolidó como el más acérrimo defensor del jazz de la escuela de Nueva Orleáns.

La banda se llamó de esta manera pues iba por la música de la "retaguardia cronológica", es decir, de los años 1920 y 1930. No más allá. Tuvo 42 músicos desde 1958 y su discografía llega a ocho discos editados. Hoy se han renovado con músicos profesionales (el genial saxofonista Alfredo Espinoza) y otros jóvenes que le dan aire y renovación (el clarinetista Boris Ortiz, el tubista Cristián Alvarez y el baterista Nelson Oliva).

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Los Stompers: Siguen adelante

También desde 1958, otro grupo de estudiantes realizaba audiciones del jazz, dirigidos por el clarinetista Juan Sillano. Fue él mismo quien formó una banda a partir de este taller, la Goodway Jazz Band. Pero cuando decidió terminar con el proyecto, los muchachos quedaron sin líder, sin clarinetista y sin nombre. Se reorganizaron a punta de ganas de tocar. El trombonista Jorge Espíndola y el banjoísta Víctor Roa tomaron las riendas. Luego llegó Sergio Miquel a tocar el clarinete y en 1964 el grupo pasó a llamarse Santiago Stompers.

Fue con "Huaso" Aránguiz y toda su categoría e impacto que los Stompers cambiaron de rumbo hacia el dixieland de Chicago. La banda presenta en su ficha 39 músicos y ha editado sólo dos álbumes, en 1974 y 1992.

Jazz en Chile


A Chile, el jazz llegó a principios de los años veinte y su evolución nacional ha experimentado tres etapas. En la primera de ellas -desde su llegada al país hasta fines de los años cuarenta-, el jazz fue una música popular masiva, destinada al baile y al canto. En un afán de conectarse con la modernidad extranjera, en Chile se cultivaron bailes de moda como el charleston, el one-step, el shimmy o el foxtrot, que se cantaba tanto en inglés como en español. Para animar estos bailes eran necesarias grandes orquestas tipo big band. La primera orquesta activa de jazz en el país fue la Royal Orchestra, creada y dirigida por Pablo Garrido en 1924.

Entre los músicos profesionales que se destacaron por el cultivo del jazz más comercial de este período figuraron los directores Buddy Day, Isidro Benítez y Bernardo Lacasia, junto a instrumentistas como el trompetista Luis Aránguiz, el saxofonista Mario Escobar y el baterista Víctor “Tuco” Tapia.

La segunda etapa de la evolución del jazz en Chile, se inició a fines de la década de 1940 y se proyecta hasta nuestros días. En esta fase, el jazz dejó de ser una música masiva y pasó a valorarse según criterios estéticos más específicos. Dicha etapa estuvo marcada por el accionar de los aficionados, coleccionistas de discos y músicos diletantes, que fundaron el Club de Jazz de Santiago en 1943 y generaron un importante circuito de difusión junto a sus homólogos de provincias. Nombres importantes de este período fueron José Luis Córdova, Domingo Santa Cruz Morla y José Hosiasson, además de conjuntos de aficionados como Retaguardia Jazz Band, Santiago Stompers y Chicago Blue Star.

En la década de 1960 el cultivo del denominado “jazz moderno” (estilos como el bebop, el cool jazz y el free jazz), obligó al perfeccionamiento técnico de los cultores nacionales, de modo que este género pasó a ser interpretado por músicos profesionales con formación académica, como los pianistas Omar Nahuel, Roberto Lecaros y Mariano Casanova, o el saxofonista Patricio Ramírez.

Los sucesores de esta generación condujeron a una tercera etapa en la trayectoria del jazz chileno, en la cual el lenguaje jazzístico constituyó la base para elaborar una fusión con recursos tomados de la música tradicional chilena. Tal fusión se inició a mediados de los años setenta, impulsada por el compositor y vibrafonista Guillermo Rifo, para luego consolidarse de la mano del contrabajista y compositor Pablo Lecaros. Esta vertiente ha tenido como principal exponente al grupo La Marraqueta.

Actualmente, el cultivo del jazz en Chile combina repertorios tradicionales y modernos e incursiona en la fusión con músicas tradicionales latinoamericanas. De la joven y talentosa generación surgida en los años noventa, se destacan intérpretes como Ángel Parra, Cristián Cuturrufo, Pancho Molina y Jorge Díaz.